UN POCO HIJOS DE PUTA

A veces salgo corriendo sin sentido ni dirección y acabo en los sitios más insospechados. Así ocurren las aventuras más pintorescas. Pues a veces, también escribo sin pensar, simplemente sintiendo lo que fluye de mi mano hacia el lápiz sin pedirle explicación alguna. Y me he dado cuenta de que puede que sea lo más puro, quitar el filtro de vez en cuando.

Aunque todo tiene sus límites. Todos los extremos son malos, o al menos eso dicen por ahí. Yo de un tiempo a esta parte he sido extremista en muchos aspectos. Con el paso del tiempo, la vida te va enseñando a no serlo en algunos casos, y a serlo más aún en otros. Pero esencialmente, te das cuenta de que hay cosas más importantes de las que preocuparse. De que hay gente luchando por seguir respirando un día más, unos meses más, unos años más… o simplemente luchan por seguir inhalando y exhalando oxígeno. Y encima, algunos tienen los cojones de hacerlo con una sonrisa en la cara aguantando dolores insufribles, medicamentos, hospitales… Yo me arrodillo ante vosotros, me arrodillo ante ti, amigo. Porque aunque no comparto, físicamente, estos momentos contigo, sé que es así. Eres un puto héroe. Me paso yo por los huevos a los muertos del padre de Superman. Actitud, amigo, eso es todo y tú siempre la has tenido. Por gente como tú hay noches que dejo de rezar por el completo exterminio de la raza humana.

Hacía tiempo que no escribía, bueno, corrijo, hacía tiempo que no escribía algo que mereciese la pena, que me hiciese sentir orgulloso. Porque para echar tinta en condiciones hay que coger el lápiz cuando estás a punto de despellejarte a ti mismo, cuando el corazón te arrincona contra la pared, saca la escopeta, la carga y sonríe. Entonces hay que sacar el lápiz. Y hoy es un día de esos en los que, como Prometeo, siento el pico del águila devorando mis tripas.

Hace tiempo que no nos vemos, las circunstancias son las que son, pero hemos seguido en contacto de una manera u otra y te quiero como a un hermano. He aprendido tanto de ti… Me da tanta rabia de que estas cosas solo le pasen a las buenas personas… A los hijos de puta no les ataca ni un miserable resfriado. Será por eso que hay tantos y duran tanto. Será por eso que el mundo se va a la mierda, o por eso, quizá veo a las personas batallar y odiarse de una manera tan inhumana por tal o cual bandera, olvidándose de que tan solo son eso, personas, tanto en un lado como en el otro. A mí me da igual, la verdad. Me interesan los borregos del campo, no los de la ciudad. Pero ese es otro tema.

Ayer fue tu cumpleaños, y yo, tan indecente como siempre no te felicité. A veces cometo el error de pensar que a todo el mundo le pasa lo mismo que a mí que odio que me feliciten simplemente por pisotear una porción de tiempo más. El caso es que pensé que con todo, querrías un día tranquilo, en familia y no el típico cumpleaños moderno en el que te pasas el día pegado al teléfono contestando las felicitaciones de gente que conociste en un camping en 2002 solo porque les avisa el Facebook. Pero las suposiciones solo son buenas para montarse películas y crear historias. En este caso no es así, por que no todo el mundo es igual. De hecho, ahí está la gracia, que de entre 6.000 millones de personas solo existe uno como tú y no nacerá otro por más vueltas que dé la canica esta que pisamos ahora mismo.

De todas formas, espero que pasaras un día de puta madre, como tantos otros que has tenido y tantos otros que tendrás, hermano. Nos veremos pronto y brindaremos juntos por esta vida que nos ha tocado atravesar y que a veces es tan puta. Lo bueno es que sé que no le sienta bien que nos riamos en su cara y sigamos adelante, porque pase lo que pase, siempre seguimos adelante. Aunque sea solo por joder. Porque en el fondo, todos somos un poco hijos de puta.

 

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